Una chica diez

Una chica diez

Mide siempre tus palabras, no mires demasiado, no hables en exceso -cotilla-, no te creas todo ni dudes por inercia. No fumes. Las mujeres fuman demasiado. Bebe con moderación y controla lo que comes, que llega el verano. ¿Vas a salir con eso? Esa falda es muy corta, y esa camisa parece de monja. ¡Los zapatos no te pegan con el bolso! Te has maquillado como una puerta. Tapa esas ojeras, ¡parece que no duermas! ¿No te haces las cejas?. Te quedaría muy bien un estilismo. No flirtees ¿qué van a pensar de ti? No hables con cualquiera, o mejor, no hables con nadie. “Mira, ese de ahí parece raro, este te está echando la caña y aquel seguramente solo quiera meterte mano”. No folles mucho -guarra-, ni tampoco te pases de estrecha -frígida-. ¡Busca un termino medio! No le beses en la primera cita, aunque si no lo haces igual no te llama nunca más. Deberías darlo todo en le primer encuentro sino… se irá con otra. Enseña bien la mercancía, en le mercado de la noche todo vale para ser la seleccionada. Mas escote, más muslo, más de lo que sea. “¿Qué llevas puesto?”. “¿Crees que vas a ligar con esas pintas?”. “¿Me mandas una foto de cuerpo entero? Guiño, guiño”. Cásate antes de los 30… se te va a pasar el arroz. ¿Todavía no festejas? “Será lesbiana”. “Seguro”. Y ¿qué me dices de ese empleo? Dicen que es artista… ¿Artista? ¿Y de qué come? Imagina. No vayas sola de noche por la calle. Se van a pensar cosas raras. ¿Raras? “Claro, una mujer sola por la calle a estas horas… normal que pasen cosas”. “Llevaba una falda… se le veía todo. Luego que pasan cosas”. “Era muy liberal, no tenía control, normal que le pasen cosas”. “Se fue”. “Irse ¿adónde? “No lo sé, dijo que se iba, que quería ser libre”.

Pobre infeliz, mujer y libre…

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¿No tienes miedo?

¿No tienes miedo?

Eh tú, si tú, pequeña persona vulnerable. ¿Dónde vas viviendo con tanta ligereza? ¿Acaso no temes cada paso que das? ¿Acaso no te han dicho que cada paso que sumas a tu Historia de vida es susceptible de convertirse en caída? ¿Es que acaso no aprendiste la lección? Que no eres tan lista, ni te vas a comer el mundo como pretendes, y ¿sabes por qué? porque tú misma te vas a recordar cada día esta pregunta. ¿Cómo? ¿que cuál? Ya sabes cual, es la misma de siempre. Darás un paso, un salto, un buen impulso, pero nada de eso será suficiente. Y ¿todo por qué? Porque cuando menos te lo esperes te surgirá la misma duda. Piénsalo. ¿Te sientes bien? ¿te sientes segura? ¿acaso no lo sientes?…  Acaso… ¿no tienes miedo?

No necesitas que la vida te haga temerla, tan solo debes temerte a ti misma y a esta pregunta que podría llegar a frenar tu viaje. Y no, no tengas miedo. No tengas miedo de nada ni  de nadie que no dependa de ti misma. No tengas miedo de las palabras, ni de los gestos de quienes están de paso. Todo el mundo está de paso excepto tú misma. “No tengas miedo de los cambios lentos, sólo ten miedo de permanecer inmóvil”. No tengas miedo… y simplemente sigue tu rumbo.