Tú también te escondes

Tú también te escondes

Te levantas bien temprano, sin embargo, el calor ya resulta insoportable. Sudas, te pesa todo el cuerpo y la sensación de agobio es inevitable. 40 grados a la sombra. Ni si quiera sabes qué ponerte para defenderte de tal circunstancia. Y con este panorama… Os aseguro que maquillarse no ayuda mucho. Hace calor, te pesa la cara. Los poros te suplican un poco de tregua… Sin embargo comienza la batalla. ¿Cómo vas a salir con esas ojeras? ¿cómo vas a salir con esa cara? -la tuya, digo-.  Brochazo a brochazo te ocultas de mundo. O le ocultas al resto tus perfectas y personales imperfecciones. O tratas de ocultártelas a ti misma.

Brochazo a brochazo olvidas que por más maquillaje y más capas que impregnes sobre tu cara, tus ojeras y granos y manchas por la edad van a seguir ahí, acompañándote. ¿Te imaginas ir a una boda sin maquillaje? O a una primera cita… o a tu propia graduación. ¿Te imaginas? O mejor aún. ¿Te llegas a hacer a la idea se la reacción del resto? Exacto. La realidad es que tú también te escondes.